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Opinión

"La cheta de Nordelta" y la especulación inmobiliaria

Detrás de los bizarros dichos que se viralizaron, negocios espurios con los intendentes y destrucción del medio ambiente. Por Antonia Torrebruna, publicada en Prensa Obrera.

por Blanco Negro

09/11/2017

Cheta

La popularización del mensaje de audio de “la cheta de Nordelta”, en el que una propietaria del condominio de Escobar despotrica contra sus vecinos venidos de barrios “visualmente no muy buenos” que en “reposeras de Mar del Plata toman mate”, no sólo revela el patetismo clasista de la cirujana que emitió el mensaje (que llega a llamar “bestias” a sus vecinos). Antes que eso, muestra el negocio inmobiliario desarrollado en estos countries a lo largo de estos años.

“Yo pagué un ambiente doscientos mil dólares”, dice Cinthia Solange Dhers y revela de ese modo la especulación inmobiliaria que encarece de un modo desorbitado las viviendas cuando la carencia habitacional condena a centenares de miles a la vivienda precaria en villas miseria y barrios precarios.

Eduardo Costantini es dueño de Nordelta a través de su empresa Consultatio SA, que obtiene grandes beneficios a través de negociados con las intendencias donde realiza sus desarrollos inmobiliarios para la burguesía -incluso aquella con ínfulas clasistas, como la cirujana del audio de marras. Uno de los métodos de esos negociados consiste en que la desarrolladora cede una cantidad de hectáreas al municipio a cambio de que se apruebe el proyecto de construcciones de lujo.

En el último emprendimiento de Costantini llamado “Puertos”, los terrenos a ceder a la intendencia de Escobar, gobernada por el kirchnerista Ariel Sujarchuk, equivaldrían a 66 hectáreas. La intendencia y la empresa realizaron este acuerdo con la particularidad de que el municipio permitió que Costantini recomprara los lotes cedidos por un valor de diez dólares por metro cuadrado. Un meganegociado, ya que los lotes del proyecto Puertos se venden a valores que oscilan entre los 150 y los 300 dólares por metro cuadrado. Un negocio redondo a todas luces.

Ganancias que engrosan las cuentas de empresarios como Costantini a costa de la ruina ambiental e inundaciones que sufren los sectores más vulnerables de las zonas donde se construyen estos countries, semejantes a aquel donde vive “la cheta de Nordelta”.

Los humedales son ecosistemas híbridos entre tierra y agua, son territorios húmedos, tierras que funcionan como atenuadoras del agua, que la contienen mientras sea necesario, durante los períodos de lluvias intensas y crecidas de los ríos

Hoy, los humedales se convirtieron en el objetivo de los emprendedores inmobiliarios: un 70% de estos hábitats naturales se encuentra bajo las sombras de megaemprendimientos.

Como se puede observar, los grandes megacountries del conurbano se rigen por un código no “estético” sino de clase, que beneficia a los sectores de la alta sociedad que pueden invertir en esos proyectos habitaciones sobrevalorados erigidos sobre la pobreza de las masas que viven a su alrededor y del medio ambiente que garantiza el futuro ecológico de estas zonas.


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