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Opinión

Carta a los padres de los alumnos

El docente y referente del SUTEBA Berazategui, Eduardo Gómez, escribió una carta a los padres de los alumnos, "en relación al ataque que están sufriendo los y las docentes, uno de los motivos por el cual corre peligro la educación pública", explicaron desde la CTA-A. "El cierre de escuelas, la falta de inversión , sumado a la paupérrima oferta de 'aumento salarial' hacia los docentes, los despidos de docentes y auxiliares, lo único que desencadena es que haya miles de pibes y pibas amontonados en las aulas de la provincia", consignaron desde la Central.

por Blanco Negro

23/02/2018

Aaaaaaaaaaa

En estos días los docentes de la provincia de Buenos Aires estamos discutiendo con el gobierno nuestros salarios. Peleamos, como todos los trabajadores, para que nuestra tarea sea reconocida a través de una retribución justa que nos permita una vida digna para nuestras familias. Sabemos también, porque lo vemos todos los días en las escuelas, que gran parte de los padres de nuestros alumnos cobran sueldos insuficientes o en negro. Otros muchos sobreviven con changas o sólo tienen los subsidios para desocupados. Por eso los acompañamos siempre: donde los trabajadores luchan contra los despidos, los cierres de fuentes de trabajo, el robo a los jubilados, o por techo, tierra, vivienda y vida digna, allí están presentes acompañando los trabajadores de la educación.

En particular sabemos lo que significa la ESCUELA PUBLICA para las familias del pueblo argentino. A pesar de la campaña que el gobierno lleva adelante para desprestigiarnos frente a la sociedad, estamos profundamente comprometidos con el derecho social a la educación que merecen sus hijos, nuestros alumnos. Compartimos cotidianamente con ellos el estado actual de los edificios escolares, la falta de agua corriente y las filtraciones de los techos cuando llueve, las aulas y pabellones sanitarios deteriorados, la falta de mantenimiento y de nuevas escuelas. Nos sentamos con ellos a la hora del desayuno, el almuerzo y la merienda, que en muchas escuelas no alcanzan para todos y no cubren la calidad nutricional necesaria. Padecemos con nuestros niños y jóvenes la escasez de recursos para dar clases.

En esas condiciones difíciles seguimos sosteniendo, junto a padres y alumnos, el milagro cotidiano de enseñar y aprender. Llegamos temprano a la escuela y nos retiramos cuando se va el último alumno, ese que el papá no pudo venir a buscar a tiempo. Algunos de nosotros recorren varios kilómetros de ida y vuelta para unirse a sus chicos, en el campo, en las islas del delta o en lo más profundo del conurbano. Cuando algún niño no asiste a clase, lo vamos a buscar y procuramos resolver el problema familiar o de salud que impide su escolaridad. Enfrentamos el flagelo de la droga y la violencia que ataca a nuestros jóvenes. Procuramos una escuela de puertas abiertas porque sabemos que, ante tanta injusticia y desigualdad, es el lugar donde tratamos de protegerlos, entenderlos, tenderles una mano con todo lo que podemos aportar.

En la medida de nuestras posibilidades buscamos los mejores caminos para lograr los aprendizajes. Organizamos salidas educativas, resolviendo dificultades económicas, y alguna vez nos saltó una lágrima ante el entusiasmo de un pibe al ver el mar o la montaña. Cómo las que nos brotan junto a los padres y los egresados en el acto de fin de curso. Podríamos hablar de muchas otras cosas, de los esfuerzos para capacitarnos pagando cursos de nuestro bolsillo o de las horas preparando láminas, volantes, materiales para el día siguiente.

También, de la tristeza que nos embarga cuando nos encontramos muchas veces con ex alumnos que no encuentran trabajo o realizan tareas muy por debajo de sus conocimientos y capacidades, o con aquellos que no pueden continuar sus estudios, como hubieran deseado. La misma política que ataca a la Escuela Pública les quita el futuro a muchos de sus hijos, nuestros alumnos.

Sabemos que la Escuela Pública actual tiene una deuda muy grande con nuestros niños y jóvenes, fruto de años en los que los sucesivos gobiernos profundizaron su deterioro. Hoy la falta de un presupuesto para educación, la paralización de las obras de construcción y mantenimiento, la falta de cargos docentes imprescindibles para la tarea educativa, constituyen, entre otras cosas fuertes obstáculos para educar.

Nos preocupa profundamente que los planes educativos del gobierno van en el camino del achicamiento de una Escuela pública, gratuita, científica, necesaria para el desarrollo del país y para el crecimiento y la capacitación de nuestros niños y jóvenes.

Es necesario entonces, una vez más, que los docentes, padres y alumnos, los que siempre sostuvimos a la educación, estemos más unidos que nunca, en la lucha para que no desaparezca la escuela pública y para que recuperemos ese patrimonio del país y del pueblo argentino. A esa tarea los convocamos y los invitamos a concurrir a la escuela para debatir la situación actual y defenderla, juntos.


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