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La economía al rojo vivo

Análisis del CEPA luego de los anuncios oficiales: "Del monetarismo extremo a los controles de precios"

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) dio a conocer un análisis sobre el Programa Precios Cuidados en relación a los anuncios del Gobierno.

por Blanco Negro

17/04/2019

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Compartimos las principales conclusiones que surgen del trabajo del CEPA.

Con el cambio de gestión gubernamental a fines de 2015, se produjo un rápido giro en la interpretación de las causas de la inflación y los efectos de la intervención del Estado en la economía. La política monetaria de altas tasas y absorción de pesos que llevó adelante el Banco Central fue el principal instrumento.

A contramano de su propio pensamiento económico con relación a las causas que originan la inflación, el gobierno se acogió a continuar con el Programa de Precios Cuidados, pero se vislumbraron importantes cambios en el funcionamiento, cumplimiento, publicidad y –en suma – la efectividad del Programa durante los últimos 3 años.

En este contexto, el Gobierno acaba de anunciar un acuerdo de 16 empresas “de primera línea” cuyo compromiso es mantener el precio de 60 productos esenciales de la canasta básica durante al menos seis meses, desde el 22 de abril de 2019, y garantizando la disponibilidad. Entre ellos habría productos como aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas. Adicionalmente, se incluye un acuerdo por cortes de carne “a precios accesibles”, que se compromete a “vender 120.000 kilos por semana de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo (precio final) en la feria minorista del Mercado Central y en las bocas de expendio de cada uno de los frigoríficos”.

La última renovación de marzo 2019: aumentos de precios cada dos meses
Desde 2016 hasta la fecha, el Programa ha experimentado importantes cambios y un marcado deterioro. Los primeros 2 años (2014 y 2015), su actualización fue de forma trimestral y a partir del 2016 su revisión se hizo cuatrimestralmente. Sin embargo, la aceleración inflacionaria que tuvo lugar en septiembre del 2018 obligó a una revisión mucho más periódica y el Programa pasó a reportar variaciones con gran frecuencia en los productos y sus precios: en la actualidad el Programa tiene renovación bimestral.


Alimentos en Precios Cuidados: reducción en la cantidad de productos y menor variedad

Hasta el último acuerdo de marzo, el grueso de los productos de la canasta de Precios Cuidados había reflejado una fuerte presencia bienes del rubro almacén y procesados, mientras que los productos frescos habían quedado casi excluidos de la canasta, con solamente 2 variedades (en 2017 ya se habían reducido de 22 a 10). Es decir, se pretende incorporar nuevos productos en un contexto donde se redujo recurrentemente la variedad.

Con el correr del tiempo, la canasta del Precios Cuidados se transformó en un listado de precios baratos sin atender al criterio inicial. En efecto, la proporción de alimentos y bebidas se redujo en los recurrentes acuerdos, llegando a 2019 en niveles inferiores a los del acuerdo 2016.

Asimismo, el Gobierno incorpora hoy algunos aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas pero a lo largo de las renovaciones se redujo de manera constante las variedades de los principales productos que pretenden incorporar hoy: carne, frutas y verduras, huevos, arroz, leche, fideos. Si se observa la canasta de marzo de 2019, faltan productos frescos de verdulería, huevos, y cortes de carne (solo se encuentra carne picada y espinazo).


Puerta giratoria: productos que salen y aumentan (y si vuelven, es con nuevo precio)

Una de las características adicionales de las renovaciones ha sido la salida constante de productos y el reemplazo por otros: la lista de enero de 2019 solo incluía 8,9% de productos que continuaron desde 2016.

El reemplazo de productos tiene un efecto concreto: cuando salen del Programa aumentan sensiblemente de precio. Y cuando reingresan, lo hacen con los aumentos incorporados. Un ejemplo son los pañales Huggies Classic de Kimberly Clarck, que en octubre de 2018 reingresaron al Programa (aunque no en todos los talles). Tomando como base de comparación el talle G, en octubre de 2015 el precio por 52 unidades era de $121,00 ($2,32 por unidad) y en septiembre de 2018 al reingresar el precio por 22 unidades es de $115,27 ($5,23 por unidad). En total el incremento es de 125%. Pero además, este producto aumenta 70% su precio entre septiembre de 2018 y hoy. Otro caso lo constituye el aceite Cada Día de AGD por 900 cc que costaba $9,10 en octubre de 2015 y reingresó en septiembre de 2018 con un precio de $48,40, con un incremento total de 431%.

Respecto del aumento de precios de productos una vez que salen del Programa, es posible observar el caso del aceite cocinero de 900 ml. Este producto costaba en abril de 2016, cuando salió del Programa, $12,22. En la actualidad alcanza los $66,35, es decir, un aumento de 443% en un periodo donde la inflación se estimó en 145%.


Desnaturalización del Programa: eliminación de productos de primeras marcas e incorporación de marcas de los supermercados

Dado el carácter oligopólico del mercado argentino, particularmente en el sector alimentos, el Programa apuntó en el origen, a limitar el margen de acción de las empresas formadoras de precios en el mercado de consumo masivo. El acuerdo de precios alcanzaba a productos de primeras y segundas marcas porque el objetivo era oficiar como precios de referencia en las distintas alternativas de consumo, teniendo efecto por lo tanto sobre el resto de los precios de los productos de la competencia: si un producto representativo de una determinada categoría tenía un aumento de precios trimestral ubicado entre 2% y 3%, difícilmente otros productos y marcas, fuera del acuerdo, aumentarían más que dicho parámetro.

El Gobierno modificó de raíz este funcionamiento habilitando la salida de los principales productos de distintos segmentos de consumo.

El caso del reemplazo de la leche en sachet La Serenísima por la segunda marca de Mastellone, denominada La Armonía, es ilustrativo de esta estrategia de incorporación de segundas marcas y salida de las más vendidas. En efecto, en la línea de lácteos desde mayo de 2016 ya no están las dos principales marcas del rubro – La Serenísima y SanCor, que representan el 80% del mercado lácteo- en lo que refiere a la leche en sachet.

Las gaseosas línea cola constituyen otro ejemplo: es paradigmático el caso de la Coca Cola común, variedad preferida por la gran mayoría de los consumidores y que representa un 70% del volumen de venta de la línea Coca-Coca. Este producto (Coca Cola común de litro y medio) fue reemplazado desde mayo 2017 por Coca-Cola Zero, que representa solamente el 10% del volumen de venta de la empresa. Tampoco se encuentran las gaseosas Seven Up y Mirinda en el rubro bebidas sin alcohol de Precios Cuidados 2017, tanto en la versión de mayo como de septiembre.


Las estrategias de las empresas para evadir el acuerdo

Las empresas suelen utilizar diversos mecanismos para evadir el acuerdo de precios: la ausencia de productos en las góndolas, la falta o poca visibilidad de la cartelería, y la presentación de productos similares que no son parte del Programa a precios superiores. En este último caso, el producto suele presentar alguna “característica” particular que lo diferencia del producto acordado y que es difícil de percibir por el consumidor.


La evolución de precios de los productos que se “congelan”

El Gobierno ha planteado que las empresas participantes asumen el compromiso de mantener el precio de 60 productos esenciales de la canasta básica durante al menos seis meses, desde el 22 de abril de 2019, y garantizando la disponibilidad.

Sin embargo, el aumento de precios de esos productos esenciales en los últimos años ha sido una constante, y se mantuvo muy por encima de la inflación, tanto en el último año (marzo de 2019 con relación a marzo de 2018), como respecto de los precios a finales de 2015, con un promedio de aumento de 66% y 297% respectivamente. Además, algunos productos como el aceite de girasol, el arroz largo fino y el azúcar alcanzaron incrementos de 463%, 326% y 249%. Cabe preguntarse en este contexto por el impacto real en el poder adquisitivo que el “congelamiento” tendría sobre productos con precios que presentan incrementos tan significativos. En definitiva se pretenden congelar precios de productos que han aumentado de manera exorbitante en los últimos años.


La alternativa de devolución de IVA para jubilados y beneficiarios de AUH

Aparentemente ya se estaría aplicando el mecanismo de “congelamiento” que beneficiaría a titulares de AUH, jubilaciones y Pensiones no contributivas a través de devoluciones de IVA o descuentos en línea de caja. Resulta llamativo ya que una medida similar fue discontinuada en enero último, cuando el Gobierno decidió no renovar el decreto 94/2018.

Esta medida además contrasta con la efectiva ejecución presupuestaria de la política pública: el Gobierno anuncio que se destinarían $25 mil millones, pero nunca se ejecutaron más de $2.150 millones anuales, a la vez que se anunció para $8,6 millones de beneficiarios, pero solo hizo uso el 15% de esa cantidad.


¿Quién financia el “congelamiento”?: la situación macroeconómica

Las altas tasas de interés y los tarifazos dificultan la actividad económica y combinadas con la devaluación de 2018 generaron un set de precios relativos -salarios bajos, alimentos, tarifas y tasas de interés altas – que favorece las actividades extractivas, agroexportadoras y financieras en detrimento de la industria y el comercio. El 2018 fue recesivo en términos de actividad económica, lo cual ha afectado incluso a las empresas que por su nivel de innovación y posicionamiento financiero tendrían suficiente respaldo patrimonial para superar cuestiones coyunturales. Podemos afirmar entonces que cuando las “lideres” presentan dificultades, es innegable el yerro en materia de política macroeconómica.

Si se considera solo alimentos y bebidas, los resultados operativos de las principales empresas relevadas por CEPA, estos alcanzan el 66% pero los resultados netos muestran una muy relevante caída de -571%. %. En este contexto, la resistencia empresaria al acuerdo de precios se hace evidente y multiplica la posibilidad de incumplimientos en la implementación, más allá de la participación formal.


¿Quiere y puede el gobierno comprometerse con el control de los precios?

¿Hasta dónde creen en el Gobierno en la regulación de precios? Luego de las menciones del propio presidente de la Nación, quien en 2008 mencionó “el control de precios no funcionó ni con Hitler”, en noviembre de 2015 expresó “Vamos a bajar la inflación y Precios Cuidados no será necesario”2 y hace solo unos días atrás, en un acto en Gualeguaychu, repitió “Los controles de precios ya se propusieron en el pasado… en varios gobiernos… ¡Los controles de precios no funcionaron!", existen dudas de si la implementación de las propuestas tendrán cumplimiento real y exigido por el Gobierno o si solo constituyen una medida cosmética.

¿El gobierno cuenta con las capacidades técnicas necesarias para implementar un “congelamiento” de precios de estas características? Esto es central ya que el acuerdo indica que la “Secretaría de Comercio Interior, con el apoyo de asociaciones de consumidores, fiscalizará el cumplimiento del acuerdo”. Sin embargo, cabe recordar que a partir de 2016 la nueva gestión inicia un proceso de reestructuración del Estado que afecto fuertemente a la Secretaría de Comercio de la Nación. En los primeros 3 meses de gestión la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunció el despido de cerca de 500 trabajadores que se desempeñaban en dicha cartera entre los que se contaban tanto planta permanente del Estado, como contratados en el contexto de la “Ley Marco de Regulación del Empleo Público Nacional” y por medio de asistencias técnicas. En este contexto, el entonces secretario de Comercio Miguel Braun justificó el proceso de despido por una necesidad de “ajustar y racionalizar el gasto”.


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